JOSE ANTONIO PÉREZ LOSADA

José Antonio Pérez Losada

Web de José Antonio Pérez Losada, literatura y pintura.

Diario de un caminante

Poesía para leer

agosto 2012 por José Antonio Pérez Losada

I. La Noria

Como ciegos caminamos en la noche,
dando vueltas a la noria de los días, atados a ella,
en la ciudad de cemento hierros y cristales.

No hay luz en la noche, sólo desierto
habitado por seres que caminan como cadáveres
muertos en el alma; seres que ya casi no sienten.

De dónde venimos: nacemos.

Caminamos en la noria del trabajo. No hay adonde
ir; el tren ha partido vacío
y se ha esfumado en la niebla, se esfuma
siempre en la niebla. Sentimos,
como máquinas sentimos día tras día, por la misma
ciudad o por otra, qué más da; también
está habitada de seres que viven atados
a una noria. Es triste que la puerta
de la calle conduzca a ningún sitio,
a la rutina cotidiana en busca del alimento
que se acaba al anochecer.

Sólo el amor y el miedo nos salvan
del suicidio.

Dar amor recibir amor,
de la amada, del hijo, de la madre,
del padre, del amigo.

1

Como ciegos caminamos en la noche,
por la calle desierta por el día habitado.
El sueño del hombre, habitado de
bondad y maldad,
en una confusión de otoño
en un anochecer de primavera.

Todas las palabras se repiten
cual cinta de magnetófono continua.

Si supiéramos qué hay más allá
que hay un paraíso,
la tierra quedaría deshabitada
o el hombre quedaría conforme consigo
mismo y su tiempo;
no tendríamos prisa, repartiríamos
las riquezas, buscaríamos otro modo
de vivir.
Seríamos mejores y más perfectos.

Pero pocos osan llamar a la puerta
y yo pregunto qué le sucede al que lo hace.

El mar trae náufragos a la playa;
las olas rompiendo en la playa,
en una música que no nos cansamos
de escuchar y es siempre la misma música,
como salida de un invisible instrumento
mágico.

2

La noche convoca al sueño,
las palomas duermen en los viejos edificios;
yo me hago preguntas de difícil respuesta,
la calma habita en la casa.

Mañana será otro día, quizás haya más luz.

3

II. El fuego

La soledad habita en las paredes,
atardece triste y húmedo.

Un hombre canta canciones de otoño
en la tarde somnolienta.

Somos como barcos que navegamos
en el mar de la existencia.

Un hombre soñó en la noche;
la noche y el fuego entraban por sus
venas, la luna por su boca;

vibraba, hablaba con palabras de agua
y piedra en el mediodía solar y atlántico
de mayo; el sol y el aire habitan
los cuerpos, la luz penetra por los ojos
hasta el cerebelo.

Solas la noche y la luna se veían.

Las hogueras de la noche, hablan
de licor de raíces, de robles y castaños;
hablan de amistad y sonrisas en los ojos.

4

III. El desierto

Por el desierto camino,
desierta está la urbe de cemento
de hierros y cristales; de seres.

Desierto en el corazón, en la mente,
en la compañía.

La gente camina por la calle,
nos miramos ajenos. En sus caras
veo seres individuales y egoístas,
ajenos al dolor y al sufrimiento;
amos y mendigos de los demás.
Cegados por ser y figurar, habitantes del odio
bastardos del amor y la amistad; incapaces
de ayudar;
ellos que son poderosos hoy,
pero mortales; también sujetos a la enfermedad y el destino.

No saben, ni cuando ni como, ni de qué
morirán; como los demás.

He soñado una canción en la tarde polvorienta,
era un hombre que amaba a una mujer en
el jardín, con otros hombres y otras mujeres;

la luna hablaba al árbol, el agua
y la luz murmuraban a los corazones,
el sol amaba al aire y a la tierra.

5

He soñado una canción en la tarde polvorienta,
al crepúsculo se oscurecen los contornos y las figuras,
la tarde cálida se duerme en el sueño lento de la noche.

6

IV. La lluvia

Llueve en el jardín,
un hombre camina por la orilla del río,
se detiene a recoger guijarros.

Mi cabeza está en orden, en paz
en calma, la tarde pasa placentera,
lenta en el crepúsculo; los vencejos
recorren la tarde en mil quiebros.

La ciudad atardece lenta, los viejos edificios
hablan dormidos del paso de los días y los años.

En mi mesa leo un libro, habla del hombre
y su mundo, de su mente y de sus obras, de sus actos;
del río de la historia; de su sueño y su cuerpo su materia;
de lo que crea y lo que destruye.

La existencia del hombre son unas coordenadas
espacio temporales; su investigación sobre el rompecabezas
que es el mundo, los demás, él mismo.

Sus sensaciones, experiencias y sus sueños; su razón su pensamiento,
sus sentimientos, sus conciencia y consciencia;
su voluntad su identidad.

Llueve en el jardín, un hombre recorre la calle,
la lluvia humedece el cemento y los árboles,
un viento ligero puebla las aceras.
Un hombre recorre tranquilo la calle.

7

V. Metafísica

El hombre camina por la calle.

Se miran por la calle, en orden en silencio.

Se oye el ruido del reloj, los segundos pasan
mecánicos en la gran esfera de la ciudad.

Los seres se miran, apresurados en silencio.
Circulan por el mecánico laberinto,
a contrarreloj.

Mientras tanto la vida pasa, la muerte
acecha en ventanas oscuras, circulan sonámbulos;
el sufrimiento habita en los cuerpos.

Es cierto que a veces, se ve el mundo
como un lugar espantoso y terrible, solitario
frío y distante, habitado de dolor sufrimiento
y miseria. Y no nos consuela nada, ni la religión
ni el orden ni la revolución ni la naturaleza,
ni el amor.
Caminamos encorvados, confusos doloridos.

Es cierto también, que la luz cambia;
y de la noche más oscura pasamos a una progresiva
luz blanca, que tranquiliza y normaliza
la pulsación de nuestra mente.

8

Es triste que no se pueda demostrar que Dios,
el más allá, exista; ni que no exista. Que sólo
se pueda creer o no creer, sin saberlo a ciencia cierta;
o mantenerse al margen en la duda.

Tenemos mente, unos creen que es el alma unida al cuerpo,
que tiene continuidad más allá del cuerpo,
quizás otra dimensión en la misma tierra que no
se ve.
Otros creen que el principio es físico, es el propio cuerpo
el propio cerebro quien la produce.

Todos tendremos nuestro momento de la verdad,
el instante preciso y exacto, en que sabremos
la respuesta,
si la mente muere con el cuerpo, o si la puerta
de la materia se abre y pasamos al más allá.

Llueve, en el noroeste llovizna,
un ligero viento recorre la alameda,
las gentes caminan ajenas,
la gran y vieja fuente habla de agua y
piedra, el aire hace ligeros remolinos.

El día transcurre tocado de gris,
aire y agua.

9

VI. La oscura muerte

Llueve, el agua penetra en la tierra.

Hoy he visto caballos en la montaña,
bellos animales, casi todo el año libres.

Estoy pensando en la muerte, es algo monstruoso;
es a veces como los seres que pinto.
La muerte es al caos, al dolor mental
en su máxima expresión.
Destruye a los que amamos y a los que
nos odian, en esa medida nos afecta,
por los demás quizás sintamos compasión o indiferencia.

Los que han muerto perduran en nuestra
memoria;
con la evidencia de que no están
no salimos de nuestro asombro,
doloridos estupefactos.

Recordar a cierta distancia en el
tiempo, no duele; da pena y llanto;

son lágrimas oscuras, miedo y desamparo.

La muerte nos hunde en un oscuro
pozo, y ya todo da igual.

10

Vivimos porque no morimos también,
y a fuerza de vivir y sufrir la pérdida
nos alejamos de ella, hasta otra nueva pérdida;
y así pasan los días.

Es cierto también que nos unimos
a la vida, al sol a la luz al amor,
al cariño a la amistad al sueño;
amando la vida en la medida
en que podemos.

La existencia se parece bastante
a un sueño y la muerte es la mayor
de sus pesadillas.

El dolor que nos produce nos arroja
al vacío, y ya nada nos salva;
perdemos el sentido.

Poco a poco, con las estaciones, recuperamos
el pulso, las pulsaciones de nuestra
mente, pero de otra manera,
nos queda en la mirada
la nostalgia de lo amado, el llanto
sin lágrimas, y este transcurrir
por el que caminamos.

11

Pero hay que luchar, sobre todo contra uno mismo,
no desvanecerse, unirse a la vida, al amor, a la luz;
a los propios sueños y deseos; a los sentimientos.
Salir del pozo; el que ha muerto, si nos quería,
no desea nuestra muerte, ni nuestra tristeza,
ni nuestro desánimo, ni nuestro desamparo, ni nuestro
desvalimiento;
desea nuestra felicidad.

12

VII. El día y la ciudad

La ciudad pasa despacio, engolada de
cristales y luces; la soledad la habita.

Yo he contado un sueño por la calle,
un sueño que soñé muchas noches de verano.
La gente huía de mí, como de un monstruo loco y
espantoso; yo era el más sorprendido,
hasta a veces me daba risa.

A veces el mundo es una pesadilla real,
real porque es cierta para mí; a veces
la lógica se rompe en un mundo subrreal y absurdo,
lastimero dañino caótico, y no
queda nada a lo que agarrarse,
salvo el suelo por el que camino.

El amor es una palabra mágica
que todo lo une y renueva;
el amor aparece a veces, en las tardes
de cualquier estación, con su brisa fresca
y su risa y su alegría,
y me hace más humano más auténtico más vivo;
pero también desaparece, y me hace
monótono y monocorde, solitario y
desértico, triste y melancólico, absurdo.

13

Yo me canso de soñar y de esperar,
la paciencia me produce ya sudores
y heridas, pero tengo que esperar
a que el destino cambie de página; en esta
en la que estoy ya llevo mucho tiempo,
tanto que supuro, y choco contra las paredes
cual ciego desesperado que perdió su
bastón de ciego.

Recurro al mar, nostálgico; es la libertad:
espacios abiertos de luz y agua, barcos tranquilos
que navegan siguiendo su rumbo.
La noche y el día pasan aéreos y salinos,
pescando comiendo durmiendo, fatigándome
y descansando, fumando.

La noche trae dolor y monotonía, sueño:
esa laguna negra en la que me sumerjo
todos los días; también descanso forzoso en un
mecanismo laboral obligatorio y obligado, del
que no hay forma de escapar.

14

VIII. Metafísica II

Viento y noche húmeda.
Mediados de otoño.

La vida transcurre lenta, entre
luz y penumbra; la realidad material
ahí afuera como rocas de acantilado,
afilados dientes en los que asoma la muerte,
a la espera de un casco de barco, en el que
hundir su pétrea y consistente verdad.

La realidad económica, es el área más importante
de la realidad material; tiene su expresión
en el dinero, imposible escapar de ella;
el salvoconducto para circular por ella,
es el mismo dinero.

Por el mar de la mente navego, soy consciente
de que la realidad es mente y materia,
mente y órgano.

Pero la causa del ser del hombre,
no se sabe a ciencia cierta, si es física o
espiritual; sea como sea,
el hombre es y ha sido siempre hombre,
con sus dudas, con sus preguntas sin resolver.

15

Otros escriben tratados inteligentes
doctos y admirables;

yo indago sobre mí mismo
y los demás
y la materia y el mundo
y la mente
y el alma.

Me interesa la verdad, las verdades,
los secretos admirables del equilibrio;
y Dios: esa palabra enorme
tan confusa y difícil de significado
coherente y racional, tan usada por unos y
tan en desuso por otros;
que uno opta por la propia exploración
del término y sus derivaciones,
en mí en los demás
y en la materia, en lo que existe
real o imaginario: el mundo.

16

Cuanto más pienso, más estoy convencido:
la vida es un sueño que cada uno sueña,
en el que hay otros hombres que también sueñan,
en el que hay consistente materia y
objetos diversos; dinero armas; libros y
otros medios de conocimiento; bien y mal;
y esfuerzo (uno es de la medida
de su esfuerzo); y libre albedrío, y sentido de
la realidad, y del bien y del mal.

Dios es el soñador
supremo, el monarca y creador de lo que existe:
del más allá, del más aquí;
quien ha inventado los personajes
que somos nosotros, a los que ha dado,
vida libertad y sueño; el constructor
del teatro; el guión lo hacemos nosotros
dentro de un guión común general;
somos público y personajes al mismo tiempo;

17

Y él es el Juez de la obra:
observados por él,
bajo su mirada,
es elemental decirlo pero si lo desea
interviene como quiere, a fin de cuentas
es el señor de la historia, de la existencia,
del tiempo; el señor de los seres.

Creó la balanza del bien y del mal,
en la que nos sentaremos todos,
todos para pesarnos.

Qué solo debe estar Dios.

La simple noción de aproximación
da frío y asombro, vértigo y ceguera.

Qué solo debe estar Dios.

Anochece, el agua el torbellino
la piedra el fuego;
viento noche húmeda;
la vida que pasa por mis venas
y por mis neuronas, penetra
en mi mente, y me habla, me habla
de lo que os estoy contando en este poema;
aquí en el noroeste.

18

IX. Metafísica III

Llueve.

Gris y frío día de invierno.

La noche pasa con su carro de miedos,
soledades, tristezas.

En un lugar de la noche escribo este poema, …
… el miedo la deriva la tristeza;
el llanto.

Soy polvo que deambula, la ceguera,
el olvido. Perdido, perdidos,
en este sitio, caminamos; cual almas
ajenas a la alegría, a la felicidad.

Solo, en esta pétrea soledad enfermiza;
a tientas, temiendo romperme
en trozos desmemoriados y doloridos.

La noche habita mis ojos, como
rejas en la prisión de mi cuerpo,
en la ciudad en el bosque, en la tierra.

19

La tierra, curioso lugar; venimos
de algún lado, nacemos, crecemos;
como ciegos caminamos por este extraño
laberinto: unos ven más, otros menos;
por este extraño y conocido laberinto,
tenemos distintas suertes, distintos fracasos,
distintos odios, distintas fobias,
distintos amores; distintos destinos.

Todos nos conocemos.

Unos aman el mar, otros el amor,
otros el dinero, los libros, el poder;
otros la amistad, la familia, la libertad;
la inteligencia…, etc.

Yo pregunto:
¿cómo nos vemos? ¿cómo vemos a los demás?
¿cómo nos ven los demás? ¿cómo vemos el mundo?

pienso a veces si cada ser que existe: planta
animal o humano, está unido con un cordón
umbilical a Dios.

Dios, el más allá; vaya nombre, a lo que
no entendemos, al origen de la existencia y al fin,
le ponemos ese nombre.

20

La materia la explicamos por el mecanismo, el organismo,
la técnica, la tecnología, la ciencia. Pero lo que hay
unido a la materia, lo que no se puede
tocar medir pesar, fotografiar filmar radiografiar,
y analizar independientemente de la materia,
le llamamos mente alma energía;
contenido con identidad.

Curiosa paradoja, pues desaparecida la causa
desaparece el efecto, en consecuencia
seremos según algunos, átomos desmemoriados
vida ciega y sin identidad, como el humo
nos esfumaremos, seremos nada, no existencia.

Llueve.
La noche pasa como caballos oscuros
con las crines al viento, como un vuelo
de palomas.

Yo discurseo este poema, entre cigarrillos
y tibio café.
Un poco de nada en la noche oscura
soy algo parecido al material del sueño
con cabeza ojos y oídos; brazos
y piernas. Hoy un poco triste
en la noche invernal, el agua y
la oscuridad.

21

X. Tarde solitaria

En la distancia, habitando el
sueño de la noche, sueño.

La soledad, ese triste destino:
pasan las gentes, grandes pequeñas,
menudas; hablando ajenos, riendo
gritando; yo los oigo los veo, como
espectador mudo: es como si un
griterío sórdido me habitara en una nube
blanquecina; y tú mordiendo
el silencio para no perder el control.

Caminar sin dirección, oscilando la
brújula de tu cabeza.

La tarde pasa lenta, las gentes se reúnen
en grupos; y yo los veo,
encerrado en el duro muro de mi cuerpo.

Me ven solo y se sonríen, cruzan una
mirada de odio; yo doy vueltas a mi café,
los miro serio con indiferencia.

Salgo, camino, la soledad puebla
mi cabeza en un vértigo;
camino.

22

XI. Poemas: palabras para exorcizar la mala suerte

Poemas: palabras para exorcizar
la mala suerte; el destino que me
toca vivir.

He vivido muchos años en un mal sueño,
he estado oyendo las mentiras de los demás,
las mentiras que se dicen a ellos mismos
y a los otros.

Poemas: palabras para exorcizar
la mala suerte, para espantar
los malos vientos, la oscura pesadilla:
la enfermedad, el dolor, la pobreza, la miseria,
la ignorancia; la ceguera.

Un hombre camina con una mujer,
por el parque, por las calles,
miran escaparates distraídos, toman
café en un bar; anónimos caminan,
se saben, algún amigo al que saludar.

Caminar por la tarde soleada, el frío de
noviembre; miradas de odio que se cruzan;
y entonces uno siente la felicidad y el bienestar
unidos a la vida, a la vida de él a la de ella;

el amor en las miradas, es el cómplice
de la tarde; y nada importa, nada ni el
miedo a la pérdida.

23

XII. Un hombre y la lluvia

Amanece, un hombre camina
por la solitaria calle.

Un hombre se mira en el espejo,
se observa, tiene el torso cansado;
sabe del mar y de su alquimia.

Un hombre fuma frente al fuego,
el fuego se parece a la mente, en el fluir,
y el cuerpo a la madera.

Sabes, yo soy un pobre hombre
que sueña con vivir el paraíso en la tierra.

No me gustan mis semejantes que me desprecian,
que me desprecian por lo que hago, por banal e inservible,
que desprecian mi persona, mi ser;
que me consideran poco útil y edificante,
que lo que hago es propio de
pobres y miserables, de rebeldes y gentes
de mal vivir, o de señoritos malcriados y
ociosos;
gentes que les gustaría abofetearme y marginarme,
por loco y molesto.

24

Caracoles blancos en la playa, soy como
una caracola medio hundida en la arena,
mecida por el mar, por su blanca espuma;

también me azota el viento y la lluvia,
la clara lluvia.

Un hombre camina por la arena,
sabe algo del viento y del mar, y de la playa;

teme a las tormentas.

25

A las mujeres que
he amado, y que
por distintos motivos
les he causado algún
daño.

XIII. Carta

En cuanto leas esta carta
sabrás que es para ti.

Qué decir después de tantos años,
que soy un mal pájaro,
que te hice sufrir dolorosamente;
lo sé, los supe después.

Pero déjame al menos que
me explique:
era verano y jugábamos
con los libros, alegremente
inocentemente.
Aquel verano era caluroso,
tenía una vital y poderosa luz;
el aire tenía transparencias blancas,
teníamos un interés desinteresado en nosotros,
mutuamente.

26

El amor como hiedra
iba extendiéndose.

Tú eras profunda y primordial
como el trigo, como la amapola.

Entre juegos iba pasando el tiempo.

Ambos comenzábamos a estudiar en los libros
las razones y los pensamientos de los hombres.

Todo iba bien, habitábamos la ternura.

27

Llegó el otoño, la alameda
lentamente iba enmudeciendo,
y yo con ella;
me iba haciendo más cetrino
más oscuro.
Hubiéramos sido probablemente
una pareja feliz;
pero el viento me llamaba
por mi nombre; el oscuro viento
de la noche.

Una noche nos amamos.

En los días siguientes el viento,
el oscuro viento, me llevó de tu
lado.

En esta carta te pido perdón
por el dolor causado; yo también he sufrido,
he pagado en mi mente con dolor y crueldad
durante tiempo, por el dolor causado.

28

Él es un buen chico y sé que
te hace feliz.

Por mi parte yo encontré también
el amor, y soy feliz.

Qué decir, para concluir:
que siento pena en mi interior
de aquel tiempo, de aquel joven tiempo,
en el que tratábamos de tú a tú,
al viento y al agua,
a la montaña y al fuego; en que
nos tratábamos tiernamente,
inocentemente.

29

XIV. Ícaro y la soledad

En la soledad de la noche;
soy un pobre hombre solo,
un hombre solo. Como somos todos.

Una mujer, un hijo, una familia;
qué más se puede pedir, …, nada,
nada más.

Sin embargo la lluvia y las calles
vacías…

Recuerdo el camino del sur, con agrado.
La amistad, los amores repentinos, la revolución.

Icaro volando y volando, subiendo bajando,
haciendo espirales, torbellinos. A Icaro lo
atraía el sol: la luz, el poder, la verdad,
lo inmutable, las raíces antiguas y ciertas
de la tierra y del hombre; lo cósmico, la unión
con Dios.

30

Icaro fue castigado y premiado.
Premiado: por su aspiración
Castigado: pobre Icaro, no se daba
cuenta que sólo era un insignificante
animal-humano, un imprudente y atrevido
animal-humano; en una esfera perdida: una gota
de agua en el mar.
Se creía fuerte e inteligente, se fue adentrando
en el agua, en el mar:
y se ahogó; se perdió para siempre.

En la soledad de la noche,
un hombre solo; llueve aquí
donde yo vivo.

Hoy hay poca luz en mi cabeza,
pensamientos sombríos,
el sentirme atrapado en el laberinto,
esperando que se abra una puerta
una salida, un cuarto en el que poder vivir y
descansar, y ver la vida pasar lentamente.

Realmente pido poco, no pido mucho,
un poco de descanso y vida como yo la entiendo.

31

XV. De paso, estamos de paso

De paso, estamos de paso.

Me sorprende la ceguera que tenemos,
la ceguera de la gente, que pasa
ajena y monocorde a mi lado, por las calles.

Como si la eventualidad no fuera con ellos,
como si no tuvieran que rendir cuentas
de ellos mismos, en cualquier momento;
cuando los llamen.

Creen que tardarán muchos años, …, al final
cuando sean viejos….

Pero la muerte habita en los hospitales, va en ambulancias,
en la carretera en la calle, en tu propia
cama; vive contigo.

Sólo importa la rutina laboral, el bullicio
del descanso; el campo de trabajo. Creo que
la mayoría tienen un agujero por cabeza y el
pensamiento dormido, profundamente dormido; o no lo usan.

Creo que no se dan cuenta que viven su propia
vida, de que existen, de que tienen una
existencia.

32

La tierra no es más que un sitio
donde se vive una vida, un lugar
en el que te dan un tiempo para vivir;
con una hora de nacimiento y otra final
que desconocemos.

La economía, el campo de trabajo de los hombres,
es el equivalente al cuerpo hasta el cuello;
encima del cuello está la cabeza: la razón, el
pensamiento, la reflexión filosófica propia, sobre
uno sobre los demás sobre el mundo, la imaginación
los sentimientos, el conocimiento de cada cual.

En los tiempos que corren, tenemos identidad
únicamente de unidad productiva; y qué decir
al respecto: el laberinto tiene duros muros
infranqueables. Yo creo que la salida está
en la cabeza y en corregir la máquina, la máquina
productiva.

La solución más común, es el sálvese quien pueda,
el mirar con cara de enemistad y desprecio
al que opina como yo y huir del cómo de
un loco incómodo, y perturbador de mentes.

33

XVI. Metafísica IV

Es de noche, la soledad es total
la oscuridad también.

Caminamos por el mundo, por la
ciudad, por el campo, por la playa;
navegamos por el mar, volamos
por el aire; incluso exploramos el espacio.
Tenemos potentes telescopios.

Trabajamos.

¿Pero de dónde venimos?

venimos de una semilla humana
de un soplo de un aliento Divino?

Tantos siglos existiendo, para qué;
con qué razón, con qué sentido
con qué objeto, con qué fin.

Por azar biológico? ¿procedemos solamente
de un óvulo y un espermatozoide?

Y nos morimos ¿Adonde vamos?:
al más allá, ¿vamos todos o sólo algunos?
¿y el más allá qué es?
¿dónde queda, qué hay allí?.

Tantos siglos existiendo, naciendo
muriendo. ¿Es un juego?

34

¿Hemos vivido otras vidas? ¿aquí?
¿en otros mundos? ¿en otras dimensiones?
¿en la tierra, pero en otros tiempos?

¿o venimos de un mundo inferior y cuando
nos muramos pasamos a otro superior,
o nos volvemos a reencarnar en la tierra hasta
lograr un grado de perfección , y así poder acceder
a un mundo superior?.

Yo en mis recuerdos, no tengo
nada de esos, no son conscientes en mi memoria.
¿me la han borrado para nacer aquí,
en la tierra?
¿el alma de los humanos que vivimos
en el planeta, es de nueva creación?
¿o no tenemos alma, o no existe el alma,
y somos solamente producto de la bioquímica de
nuestro cuerpo y nuestro cerebro, que produce
la mente, el ser mental. Y cuando nos morimos,
la mente desaparece muerta también. Desaparecida
la causa, desaparece el efecto?.

¿o el alma, vehículo de trascendencia
el más allá, hay que ganarlo, haciendo
el bien, los buenos actos?.

35

Es un juego de placer y dolor,
de sufrimiento, de esfuerzo,
de felicidad, de caos y armonía;

de amor y odio, de sueño y vigilia;
de fuerza y debilidad,
de libertad y represión.
De salud y enfermedad,
de pobreza y riqueza,
de ignorancia y sabiduría;

de acción.

De pérdidas, de muerte y vida.
Es el juego de la verdad, el juego de la vida;
es el juego de la existencia.

No me acuerdo que pidiera jugar,
pero existo y tengo que jugar.

Es de noche, el café
está recién hecho, mi cigarrillo
encendido. Es invierno, llueve;
hoy hace frío.

Escribo este poema, aquí en el noroeste;
en el sitio en que nací, en el que vivo.

Es un sitio como otro cualquiera;
a mí me gusta.

36

XVII. Crónica de una soledad

Yo soy un hombre que camina por las calles.
Huérfano hoy de amor y ternura.

El sol cuece mi piel y mi cabeza,
el agua circula por mis venas,
por pies tengo hierba,
en mis rodillas rocas;

en mis ojos dos luces, mis manos
son de hiedra.

Mi sexo es de tierra húmeda y
mi semen de agua de lluvia.

Me gusta, cuando no me ve nadie,
caminar desnudo por el bosque,
sin zapatos. Bañarme en los
fríos ríos del verano, dormir en
la hierba esmeraldina.

No conozco mejor licor
que escribir y oír versos.

Hoy la ciudad queda lejos,
con sus semáforos y coches,
edificios y cristales.

Y hombres.

37

Los robles, los castaños, los tojos,
el brezo,
el río los prados la montaña;
los mirlos los gorriones el gavilán,
el águila;
la culebra el escorpión la rata.

Camino por el bosque, por los prados.
También se pueden convertir en pesadilla.

Camino por las calles, por la niebla,
con dos luces por ojos,
y un bastón de ciego;
por las calles del amor la ternura
la amistad.

Bebo en fuentes cristalinas que encuentro;
el dolor me produce heridas,
que a veces son insoportables.

Recuerdo, los amigos que se han ido;
los amores que se han ido;
los maestros que se han ido.

Y me veo, caminando, sin saber
bien hacia donde;
de noche la luna, de día el sol;
también la lluvia.

Y este caminar ciego y dolorido.

38

XVIII. El loco

A veces la existencia odia a alguna
de sus criaturas…, otras
el hombre enloquece.

No es de su agrado su pensamiento
sus sentimientos sus actos sus deseos
sus sueños sus palabras.
Le pasa la factura por sus pecados,
por el mal que ha hecho.

La existencia confunde su cabeza: su razón
su fuerza su voluntad su memoria
sus sentimientos. Mal funciona.

Y el ser enloquece.

Otras veces, es el encéfalo del hombre
el que se estropea. Malfunciona: quizás sea
el mundo, la pérdida de seres queridos,
la falta de amor, la soledad;
el odio el dolor la tristeza;
otros hombres o mujeres que ayudan a enloquecer;
las dificultades económicas, la pérdida o falta
de trabajo;
las drogas, el alcohol;
quizás el azar…; quién sabe;
quizás el destino…

Otras el desarrollo de su alma
lleva uno o varios períodos de locura.

39

La locura es una anormalidad (una a-normalidad)
en la que el individuo entra.
Produce una herida, una huella,
tan profunda, tan íntima.

Ellos lo saben, lo sienten;
saben la verdad en su confusión;
saben que están locos, los demás se lo dicen.

No hablo del decir cotidiano,
cuando, este o aquel o aquel,
no nos gustan. No nos gusta, su mentalidad
lo que habla lo que hace, como se comporta;
no nos gusta su cara o su cuerpo,
o su presencia.

Todos decimos, a veces de los demás,
este o aquel, que están locos.

Hablo del que está loco, o loca;
médica y judicialmente;
mientras lo están.

La herida es tan brutal…;
entran en un mundo de dolor
en el que permanecen tiempo;
se sienten a sí mismos
heridos tristes y totalmente impotentes.

Es el infierno terrenal.

40

Las gentes les niegan, el pan el agua,
el amor el cobijo la amistad;

Los odian y se burlan de ellos
y en el fondo no saben por qué (es el
miedo a convertirse en loco).

Ellos sienten la locura en lo más profundo
de su mente, saben de su horror, del
horror del manicomio;

y sufren aunque no lo parezca,
sufren por su estado; sufren sin
fondo ni medida.

El loco puede ser cualquiera
puedes ser tú, o yo, o aquel:

no hay distinción de razas
ni tamaño ni edad;
creencias sexo o ideología;
profesión oficio o actividad.

41

A fecha de hoy, se desconocen por la medicina,
la causa o las causas exactas, de la locura.
Se sabe que el hombre o la mujer,
enloquece cuando les sucede.

Me parece, que una de las causas es el sufrimiento,
cuando sobrepasa los límites del control de sí mismo
y su resistencia, en un contexto cronológico,
histórico, de su historia personal.

A veces la existencia odia a alguna de sus
criaturas, …, otras el hombre enloquece;
otras es un camino que tiene que recorrer
en el caminar de su destino.

42

XIX. Y Cristo dijo….

Y Cristo dijo:
Perdónales padre, porque no
saben lo que hacen.

La frase es curiosa, llama la atención,
no se entiende bien. Pero revisemos
algunas notas.

Qué decir del hambre en África,
de las fraticidas guerras entre los hombres,
desde que existen;
de los crímenes en las calles.

De las torturas y asesinatos en las dictaduras;
no están tan lejos: CHILE, MOSCU, ARGENTINA.

De la miseria en Nueva York o en Méjico, o en Colombia,
o en la India.
Qué más da el sitio-existe.;…;

o en Madrid.

No está tan lejos Vietnam, 1945 en Alemania,
o 1936 en España; o Yugoslavia.

Hitler, pasea sus sombra entre cadáveres
y campos de concentración en la memoria de la
historia, pasea su sombra infernal por enormes
campos de hombres y mujeres crucificados,
por él y sus secuaces.

43

Stalin, todavía, -cual fantasma-,
a veces pasea también su sombra por el Kremlin,
y sus cárceles y el frío de Siberia, pasea su mano
asesina por cementerios, acaricia cráneos en su
delirio fantasmal.

Luter King, fue asesinado, no hace mucho.

No están tan lejos, los padres que odian
a sus hijos.
Las mujeres que odian a sus maridos.

¡O viceversa!

Aquel marido que solamente
quería amar a su mujer, incansable
y tiernamente, en un sueño profundo;
y la cosa salía al revés.
Y no podía ser.

¡O viceversa!

Aquel hombre que solamente quería
ser buen padre, y la cosa salía al revés.
Y no podía ser.

¡O viceversa!

44

A lo mejor es tu caso, y eres víctima o
verdugo; o quizás víctima y verdugo a la vez.

El empresario quiere ganancias, y es legítimo,
tal como hoy se conoce el mundo.

El ciudadano común, trabajo, un sueldo
que le permita vivir cómodo y feliz,
con su esposa y sus hijos; educarlos y mandarlos
a la universidad; y es legítimo, tal como hoy
se conoce el mundo.

Un sistema de producir y distribuir lo producido,
que funciona defectuoso;

las últimas estadísticas en España, a fecha de hoy,
hablan de 3.400.000 personas paradas;
cifra aceptada por políticos y sindicatos.

El pastel es pequeño, siempre es pequeño,
y no da para más.

¡Alguien no puede hacer el pastel más grande!

El jefe manda, el capital manda;
el capital no tiene ya carnet de identidad,
es un consejo de administración: local provincial
regional nacional multinacional.

45

A lo mejor el jefe quiere ser más humano,
más honrado, más amable, más generoso;
no lo dudo,
pero no es posible.

Los derechos humanos que colocan y descolocan
a su antojo, los gobiernos más democráticos;
los entresijos oscuros de la política.

La miseria del negro o del blanco
del hispano o del chino;

la miseria del indio y del negro
del hispano en USA;
corazón de la riqueza y la libertad;

Los americanos no son tan listos !
tan productivos. Cómo es que allí
el sistema también produce
bolsas de pobreza cada vez mayores
y marginación y discriminación racial.

¡No lo pueden arreglar los americanos,
con sus caras universidades, …, y tantos, tantos
genios doctores en Economía en Política
y en Sociología!,
respetando al hombre la libertad, el alimento,
y el bienestar de todos.

46

Estoy convencido de que lo desean.

¿Pero, tampoco es posible?

Los políticos y los gobernantes, estoy convencido,
quieren el bienestar de toda la población no solo de
unos pocos;
no quieren ni hambre ni marginación ni miseria;
quieren el bienestar para todos.
Quieren que las empresas obtengan beneficios,
que aumente el trabajo,
que aumenten los sueldos,
que no haya paro;
que la gente disfrute y sea feliz.

¿Pero, tampoco es posible?

Yo me pregunto, si el hombre
se va idiotizando progresivamente,

y gradualmente se va haciendo más demente
e inútil, para solucionar sus problemas.

47

Hay que tener cuidado, sumo cuidado,
con el óxido, en los mecanismos de seguridad
nuclear, no vaya a ser que funcionen mal.

A lo mejor las palabras de Cristo, 2000 años
después, tienen el mismo sentido
que en el año cero…, cuando las pronuncio,
un sentido irremediable.

Padre perdónales porque no saben lo que hacen…

Y Cristo signifique el hombre la mujer en su esplendor:
la luz la cordura la sabiduría la belleza
el amor la armonía, la solidaridad entre los hombres
, el bien la bondad;
el proyecto del hombre que por ahora, no es,
ni fue, el hombre;
crucificado y asesinado por el hombre loco,
hombre o mujer es igual;
el hombre loco, que fuimos
y somos todos.

48

XX. Palomas blancas
Metafísica V

Un hombre y una mujer,
caminan por el día,
caminan por la noche.

Es de noche en la ciudad,
las calles húmedas, vacías.

Un hombre y una mujer caminan.

He visto la soledad en el hombre y en la mujer.

El poeta habla del jardín.

El poeta habla de muchas cosas en
sus poemas. El poeta se quita la ropa
y se queda casi desnudo en su cuarto; y se pone
a escribir el poema.

Pero siempre deja algo para tapar,
su intimidad profunda, su intimidad
secreta: quizás un sombrero,
quizás algo para tapar su sexo; quizás una
máscara también;
algo cualquier cosa que se le ocurra;
improvisa.
También pinta la desnudez de su cuerpo,
con colores,
con pintura de colores (ficciona también,
fabula).

49

Pobre Icaro, encerrado en una jaula;
en la jaula de tu poesía, en la jaula
de tu vida, de tu existencia.

Quisieras conocer a DIOS, pero DIOS se
oculta. A veces vuelas y revuelas,
en un vuelo loco y sin sentido;
y quisieras morir.

El dolor, el sufrimiento; quisieras morir.

DIOS juega contigo y te desespera el juego.
Sabes que no eres su elegido,
en el fondo sabes que no tienes valor
para serlo.

Te conformas, tu destino es suficiente
para ti. No pides más. Te llega.

No te gusta a veces, el destino que DIOS, que el más allá
te da;
crees que no lo mereces,
que eres mejor,
que mereces otro mejor. No te gusta,
a veces, la vida que te toca vivir.

50

Dicen:
él te da la libertad para que crees tu destino,
para que vivas la vida como te parezca mejor.
El destino no existe. DIOS ha dado
desde el principio, la tierra, al hombre
y a la mujer, en usufructo,
y les ha dado libre albedrío,
para que se autogobiernen,
y la gobiernen.

Yo ignoro si todos los seres que habitan la tierra,
tienen destino o no; pero sí creo que
algunos lo tienen; tienen un destino,
les han dado un camino, un aprendizaje.

Pero voy a razonar un poco sobre el destino y
sobre los que lo tienen.

51

El destino puede ser innato o adquirido,
puede ser consciente o no.
El destino es, presente, pasado y futuro.
El destino presente es tu existencia hoy,
ahora, en este momento. En toda su dimensión
y exactitud, lo conoces solamente tú.
El destino es tu realidad y la conoces
fundamentalmente tú.
El destino futuro, es lo que te va a suceder
(dentro de un rato, mañana quizás, pasado mañana,
dentro de algún tiempo, o dentro de años),
nadie lo conoce, ni tú mismo. Puedes especular.
El destino puede cambiar,
para mejor o peor, según tú lo merezcas.
No es algo cerrado, es algo abierto.

El libre albedrío, es la libertad, la capacidad
para elegir, para razonar, la capacidad
para explorar tu destino y para luchar
y esforzarte, y tratar de conseguir el destino
que quieres. Siempre puedes elegir.

Destino, circunstancias del ser, libre albedrío
y un poco de azar;
para algunos es así.

52

Tenemos un alma, un principio vital.,
un origen, que proviene de él; de DIOS, del más allá,
de un lugar creado por él, donde se generan
las almas; de un almario.

La mente es el alma desarrollada a través
del cerebro y unida al cuerpo.

Las mentes, las almas, son diferentes,
están diferenciadas.

El hombre la mujer, por distintos motivos,
distintas causas, distintas circunstancias;
eligen sus actos, y hacen el bien o el mal,
o ambos.

El destino tiene períodos: favorables desfavorables,
o neutros. Puede cambiar también.

Nadie es perfecto, por regla general,
ni totalmente bueno, ni totalmente malo.
En su historia personal, en su conciencia,
en su alma, en su memoria, predomina más el bien,
o predomina más el mal; o ambos.

53

¿Qué es el bien?: es ayudar, socorrer,
causar beneficio (no sólo económico),
a los demás y a uno mismo, sin perjudicar
a nadie.

¿Qué es el mal?: es causar daño,
perjuicio a los demás, o a uno mismo.

Siempre puedes elegir
entre hacer el bien o hacer el mal.

Es básico decirlo, si tenemos alma,
y yo creo que sí, al final de la vida,
cuando llegue la muerte,
nos sentaremos en una balanza:
la balanza del bien y del mal;
y nos darán un lugar, el que merezcamos,
en la existencia del más allá.

Existe también el espíritu de la vida,
el alma del mundo.

La existencia, consiste en recorrer el desarrollo
de tu alma en tu cuerpo, interrelacionado
con el exterior con el mundo,
con la existencia de los demás, con los actos,
con las cosas y los objetos, con el trabajo;
con los seres,
con tu libre albedrío.

54

Icaro, en tu ser, te pareces bastante
a un muñeco animado por hilos que camina:

el hilo que manejan los demás (a favor
en contra o con indiferencia),
el hilo de tus circunstancias,
el hilo de las cosas de los objetos,
el hilo de tu exterior del mundo,
el hilo de tu destino,
y el hilo que manejas tú:
el de tu libertad tus sueños tus deseos
tus sentimientos tu libre albedrío.

55

Y te mueves, caminas; al norte al sur
al este al oeste; y luchas por tus sueños
y deseos, por tu libertad por tus sentimientos.

Y lloras, también lloras,
en la noche cuando nadie te ve,
ni te oyen, y te ves impotente.

Quizás él te vea y te oiga,
y mueva los hilos un poco en tu favor,
apiadándose un poco de ti.

La soledad es tan grande…,
y tú Icaro sientes el frío en tu cuerpo,
en tu cerebro, en tu mente;
y no puedes hacer nada,
nada para remediarlo.

El hombre y la mujer, caminan
por el día, caminan por la noche.

El hombre y la mujer caminan.

56

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